La rutina de cuidado facial diaria es imprescindible para lucir una piel sana y radiante, sea cual sea tu edad. Lo primero y más importante que debes saber es qué tipo de piel.
En el mismo sentido, debes saber cuales son sus necesidades para, posteriormente, elegir los productos que mejor se adapten a ella.
Rutina facial: lo que debes saber
En Maikai queremos que conozcas los 7 pasos clave que debes seguir para conseguir una rutina facial perfecta:
LIMPIEZA
En este primer paso debemos eliminar todos los residuos acumulados durante el día como restos de maquillaje, sudor, sebo… Los limpiadores faciales ayudan a limpiar la piel al mismo tiempo que la nutren. Se recomienda realizar una limpieza facial con agua tibia, masajeando con cuidado por las mañanas y las noches.
En este punto también es importante hablar de la “doble limpieza”, recomendada en la rutina de noche y que consiste en realizar dos limpiezas: una utilizando un aceite limpiador y luego otro limpiador con base acuosa.
Esta rutina es necesaria sea cual sea tu tipo de piel, incluidas las mixtas y grasas, ya que el aceite limpiador ayuda a descomponer y eliminar el exceso de sebo y las impurezas asociadas a productos oleosos como las bases de maquillaje o los protectores solares.
EXFOLIACIÓN
Le toca el turno al exfoliante facial, encargado de eliminar células muertas, renovar la piel, mejorar la apariencia y prevenir el envejecimiento. En cuanto a la frecuencia de exfoliación, ésto dependerá de tu tipo de piel:
- Si tu piel es seca, es recomendado exfoliar la piel una vez a la semana.
- Si tu piel es sensible, no la exfolies muy frecuentemente, al menos una vez cada 10 o 12 días.
- Si tu piel es grasa, puedes exfoliarla una o dos veces por semana, según necesidad.
- Si tu piel es fina, es recomendable exfoliarla cada 15 días.
TÓNICO
¡Toca tonificar! El tónico es el producto encargado de equilibrar el pH, minimizar los poros, calmar y suavizar la piel del rostro. Además, prepara la piel para los siguientes pasos de la rutina facial, garantizando su máxima efectividad.
SÉRUM
Se trata de uno de los pasos que más personas se saltan, pero lo cierto es que el uso de un buen sérum permite reparar la piel además de rejuvenecerla y eliminar las arrugas. Se trata de un producto de rápida absorción y que penetra en las capas más profundas de la piel, multiplicando sus resultados.
CONTORNO DE OJOS
¡Ojo al dato! La piel del contorno de ojos es casi 10 veces más sensible que la del resto del rostro. Esto es motivo más que suficiente para cuidarlo con mayor esmero y de manera muy cuidadosa. El uso de este producto ayuda a la elasticidad de la piel, a combatir los signos de envejecimiento y la aparición de arrugas.
HIDRATANTE
Al igual que debemos hidratarnos cada día, tu piel también lo necesita. Para ello, las cremas hidratantes ayudan a mantener la piel más elástica, suave y luminosa, al mismo tiempo que suavizan las líneas de expresión y arrugas.
De día:
De noche:
PROTECTOR SOLAR
Como último paso y puede que de los más importantes es el uso de protector solar diario, ya que es clave para evitar el envejecimiento prematuro de la piel. Debes escoger un protector solar de al menos un SPF 50 para el rostro y aplicarlo al menos una vez al día, al menos una hora antes de la exposición solar.
Existen dos tipos de protectores solares:
- Protector solar químico: Filtra la radiación absorbiendola y transformándola en energía térmica. Suele contener ingredientes activos como la oxibenzona, la avobenzona o el octisalato. Todas estas sustancias pueden absorberse en la piel, pasar al torrente sanguíneo y provocar desde reacciones alérgicas hasta trastornos hormonales.
- Protector solar mineral: Crea una capa de protección sobre la piel “desviando” los rayos de sol. Es como si existiera una barrera entre el sol y la piel. Su gran ventaja es que no son nada agresivos con la piel y tiene un efecto inmediato tras su aplicación.
Cómo elegir el factor SPF
SPF es el factor que calibra lo efectivo que es un protector solar frente a los rayos ultravioleta de onda corta ( UVB) . Uno de los modelos para calibrar el SPF se basa en el tiempo. Si tu piel desprotegida se quema en 10 min tras exponerse al sol, un protector con SPF 15 tendría unas 2,5 h de efecto ( SPF15 x 10 min = 150 min) De ahí la importación de re-aplicar el protector a lo largo del día.
Otros modelos se basan en la potencia de la fórmula. Por ejemplo un SPF 15 bloquea entre 93 y 95 % de los rayos UVB, el SPF 30 bloquea un 97% mientras que el SPF 50 bloquea un 98% de UVB
Un último tip, buscar siempre protectores solares de amplio espectro que protegen de los rayos UVB y UVA ( de longitud de onda larga que penetran más profundamente en la piel y son los causantes de la destrucción del colágeno, la pigmentación y el cáncer de piel)
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